El sábado pasado (29/01) me dispuse a dar una vuelta por la feria de artesanías (o feria hippie) que está todos los fines de semana en plaza Italia (La Plata). En general son siempre los mismos artesanos que ya tienen su stand reservado, pero cada tanto uno se encuentra con algo nuevo.
Y así fue. En lo que respecta a stands y artesanos, eran más o menos los miamos de siempre. Les cuento que en esa plaza se puede conseguir de todo. Además de los artesanos propiamente dichos, que se ubican a lo largo de una calle-estacionamiento que divide la plaza en dos, también es posible adoptar o comprar mascotas, conseguir CDs y DVDs totalmente piratas, anteojos de sol que imitan a los de $1000 pero que acá se consiguen a $20 (salvando las distancias en la calidad, claro) y los conocidos hombres que en su mayorís vienen desde áfrica y se dedican a vender joyería de todo tipo. Además suele armarse una pequeña pista de baile donde los entendidos pueden moverse un poco al ritmo de unas chacareras.
Este sábado encontré algunas cosas distintas que me hicieron volver a casa un poco más conforme de lo habitual. Primero que nada, me encontré con la presencia de varios chicos extranjeros que forman parte de IYF y se encontraban difundiendo un evento que organizan del 11 al 14 de febrero en el Teatro Argentino de La Plata (Av. 51 e/ 9 y 10). Básicamente consiste en un encuentro internacional de jóvenes destinado a favorecer el conocimiento e intercambio entre diferentes culturas. Sobre este encuentro pueden encontrar mucha más info acá. Estuve un rato charlando con dos chicos de Chile que me contaron más o menos en qué consistía el evento, y me parece que va a estar muy bueno.
Acá podemos ver a algunos de los chicos difundiendo el evento y resolviendo las inquietudes de la gente al respecto:
Otro grupo de chicos coreanos hacían una demostración de artes marciales. Este video no es muy bueno ya que lo filmé con mi precario teléfono móvil, pero permite ver en qué consistió esa demostración:
Siguiendo con mi recorrido me encontré con un hombre que se hacía llamar "El Vasco" y cantaba canciones de León Gieco. Me gustó bastante, cantaba acompañado por su guitarra y su armónica, además de una pista de fondo. No tenía mucho público, porque la gente prefiere andar recorriendo el lugar, no sentarse en el pasto a escuchar a un cantante, pero varios nos quedábamos un rato escuchando su música.
Acá está "El Vasco" cantando uno de los tantos temas que hizo esa tarde:
Después de esto, y ya dando por terminado mi recorrido por la plaza, decidí comprarle dos pulceras hechas en macramé (amo el macramé) a una artesana buena onda, y me sorprendí por sus bajos precios. Precios para estudiantes, digamos.
Ya en camino de vuelta a mi departamento pasé por el Teatro Argentino, donde encontré unos carteles que me llamaron la atención. Eran estos:
Por supuesto que a pesar del cartel había muchos chicos patinando, ya sea con skates o rollers. Es que el lugar es casi perfecto para hacer eso. Tiene veredas muy amplias en distintos niveles de altura, escaleras con barandas y un gran playón que alguna vez se supo usar para organizar ncuentros de baile de tango. Por supuesto que el personal de seguridad del teatro no les decía nada, y me parece perfecto. No me parece que los chicos se junten a divertirse y hacer deporte en la vereda del teatro. Es un edificio público que nos perteneca a todos (aunque cando uno entra falta muy poco para que un guardia te ate de pies y manos y te pregunte a dónde vas), y les puedo asegurar (porque lo veo) que no interrumpen en absoluto el paso de los peatones por la vereda ni dañan las estructuras. Por favor, dejen a los muchachos y muchachas patinar tranquilos. Tienen muy pocos lugares donde hacerlo.
Y ya que estaba conocí un nuevo centro comercial que todavía no está terminado. Se llama "Pasaje 8 bis" y en la web pueden ver algunas fotos y leer sobre algunas cuestiones innovadoras de las que hace uso, como un sistema de energía eólica. Eso me gustó. Lo que no me gustó es que al subir a la planta alta los pasillos son muy angostos, y hay demasiado vidrio. Los lectores con vértigo (como el que escribe) imaginarán lo feo que se siente caminar por ahí. Subí por la escalera mecánica, di media vuelta agarrándome de una pared y bajé de inmediato por la escalera clásica de escalones. Pero al menos pude tomar esta foto:
Y así se termina este relato de mi sábado a la tarde. ¿Qué hicieron ustedes el fin de semana? ¿Pasearon por algún lugar nuevo?








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