miércoles 21 de abril de 2010

Mi viaje, mi alterado viaje...

Como algunos de ustedes sabrán, ayer lunes a la mañana/mediodía hice el fastidioso viaje Bragado-La Plata.
En general esos viajes suelen ser rutinarios, no para one. Pero esta vez fue lo suficientemente molesto como para que en este momento esté hablando de él. Así que durante una parte de mi viaje, me tomé el trabajito de anotar todo lo que iba pensando, a saber (no esperen encontrar mucha relación entre cada punto):

-El de al lado se acomodó para dormir y me está quitando medio asiento.
-El del otro lado del pasillo hace ruidos imitando a una gallina ¬¬.
-La de adelante de todo pasea charlando con todos los chongos, incluido el imitador de gallinas ponedoras.
-Alguien de más adelante está escuchando una radio horrible con auriculares (por suerte); en este momento suenan los Pimpinela.
-El de atrás me está mirando cómo escribo esto por arriba del asiento. También miró cómo hice la tarea de Instrumentación (sí, me encanta hacer tareas en el micro).
-El de al lado por suerte se durmió y se sacó los auriculares en los que sonaba Paulina Rubio.
-El de adelante reclinó el asiento como si fuera el príncipe de Holanda y me está aplastando. Hace un rato se le cayó una lapicera arriba mío ¬¬.
-Tengo que consultar la agenda cultural de Capital para ver qué podemos hacer con Euge. (Ya lo hice y no encontré nada copado).
-Al de al lado, el celular le hace "pip" a cada rato.
-Se corre la bola de que se suicidó uno en Bragado.
-El de atrás me sigue mirando.
-¡Genial, se paró el micro!
-¿De dónde salió toda esta gente? ¿Por qué sube tanta gente?
-Voy a escuchar un poco de música e intentar dormir un rato.
-Un pendejo con unas bolsas me pegó en la cabeza. ¡Pendejo del orto!
-No para de subir gente a este micro de mierda.
-Le voy a escribir un mail a Romina. (Ya se lo mandé).
-Me acabo de acordar del tweet de anoche de @pequeniag que decía: "Mi pantalón harapiento se enredó en tu mesita de café" y me río solo.
-¡Quiero llegaaaaar! Faltan dos horas y media de viaje.
-Tengo ganas de empezar a hacer Chi Kung. Mañana voy a averiguar. (Averigüé, pero no me da el presupuesto).
-Esta noche intentaré acostarme más temprano. (No pude).
-El del otro lado del pasillo musicaliza el viaje con su celular #mataratodos. ¡Y encima canta!
-¿Falta mucho, chofer?

Y por fin, después de tan espantoso alterado viaje, llegamos a la ciudad de La Plata, para retomar la rutina...

sábado 10 de abril de 2010

Un mundo sin dinero


Muchas veces me pregunté qué pasaría si no existiera el dinero. Y siempre que pensaba en eso, me pasaba que no sabía por dónde encarar la cuestión, pero acá intentaré darle todo un recorrido lo más lógico posible.

Tomemos, por caso, que quiero tener una bicicleta.
Bien, para tener esa bicicleta no necesitaría dinero, sería gratis. Así que podría tener la bicicleta que quisiera. ¿Y por qué sería gratis? Porque la persona que la fabricó, tampoco tuvo gastos a la hora de conseguir los materiales (ustedes me dirán que el buen hombre me cobraría por su trabajo de fabricación, pero eso lo vamos a ver más adelante). A su vez, la persona que fabricó esos materiales, tampoco tuvo ningún gasto, y así hasta llegar al punto en que alguien tomó los materiales de la naturaleza, que hasta ahora no le ha cobrado nada a nadie (o nos está cobrando a todos, pero ese es otro tema del que se está ocupando Al Gore).

Tomemos ahora el punto de que el que me da la bicicleta, podría cobrarme por su trabajo. Sin embargo, ese hombre no necesitaría que yo le pague un centavo, porque mi dinero no le va a servir para nada. Él también conseguiría todo lo que quisiera, gratis. Lo mismo sucede en cada uno de los pasos de producción de esa bicicleta. Nadie necesitaría dinero, ergo nadie necesitaría cobrar.

Pero ahora viene la gran pregunta que a ustedes, amigos míos, les debe estar recorriendo las entrañas: ¿qué pasa si ese hombre no quiere fabricar mi bicicleta? Porque al fin y al cabo, este hombre no recibiría ningún beneficio por su trabajo.
En todos los casos, la única persona que saldría beneficiada sería el consumidor final, es decir, el que se queda con la bicicleta, el teléfono, la computadora, o lo que sea.

¿Qué podemos deducir en base a todo esto? Un mundo sin dinero sería sencillamente espléndido. A nadie la faltaría nada, todos comerían, todos tendrían un hogar. Sólo haría falta una cosa: VOLUNTAD.

Quedan por plantearse muchas preguntas, como: ¿de dónde sacaríamos la motivación para hacer todo sin ningún beneficio? ¿estamos preparados para algo así?

No sería raro que terminase ganando la holgazanería o el egoísmo, y nadie quisiera hacer nada por los demás.

¿Qué se les ocurre? ¿Es muy volado lo que acabo de decir? ¿Qué otros problemas podría traer esta alternativa?

lunes 5 de abril de 2010

¡Se acabó lo que se daba!

Soy una persona a la que nunca le gustaron mucho los trabajos en grupo.
Ya desde la escuela, nunca me gustó tener que reunirme a hacerlos, por varios motivos: primero, la cuestión de coordinar horarios. NUNCA se encuentra un día y un horario en que todos puedan. Y otra cosa que me molestaba, en los trabajos escritos, era que JAMÁS me convencía la manera en que redactaban los demás. Siempre prefería encargarme yo de esa tarea.

Pero con el tiempo me fui dando cuenta de otra cosa: casi siempre uno termina haciendo grups que no funcionan del todo bien, pero lo hace con esas personas por "amiguismo". Y la verdad es que eso ya me cansó.
Este año me propuse elegir a la gente con quien haré los trabajos, teniendo en cuenta su capacidad para hacerlos, y no si nos llevamos más o menos bien, para no quedar mal con ellos. Que se ofenda el que se tenga que ofender. Obviamente tampoco voy a elegir gente que no soporte o algo así, con tal de lograr un buen trabajo, pero voy a priorizar los buenos resultados antes que el compañerismo.

He dicho.

¿Y ustedes qué piensan sobre esto? ¿Les gusta/ba hacer trabajos en grupo? ¿Los hacían siempre con los mismos compañeros?

domingo 4 de abril de 2010

¡Felices Pascuas!

¡Feliz domingo, queridos y pocos lectores! Alonso a la Carta  les desea muy felices Pascuas a todos los cristianos.

PD: El primero que encuentre los huevitos de acá abajo, ¡deje su comentario! Quizá algún día reciba una recompensa.





viernes 2 de abril de 2010

Cosas

He aquí una serie de cosas, sin ninguna relación necesaria las unas con las otras, que se me ocurre decir:

*El 90% de las veces soy yo quien inicia las conversaciones por chat.
*No me gusta la cumbia ni el reggaeton.
*Me molesta que mucha gente confunda "hubiera" con "habría", "tuviera" con "tendría", etc.
*También me molesta los que escriben "haber", en lugar de "a ver".
*Una vez me quizo robar una nenita que no me llegaba ni a la cintura. La mandé a la mierda.
*Me molesta que no me escuchen cuando hablo.
*Quiero tener al menos un producto Apple.
*Me gusta decir lo que siento/pienso.
*Me molesta que muchas veces se malinterprete un "te quiero".
*Me gusta que me abracen.
*Me gustan las sorpresas.
*Me encanta recibir una mail/sms inesperado, pero que fue escrito para mí.
*Suelo ser muy poco disimulado.
*No me fui de viaje de egresados.
*He estado haciendo música desde agosto de 1998.
*No fumo. Casi nunca tomo alcohol. Y si tomo, es muy poquito.
*Durante la primaria y secundaria, me llevé mal con la mayoría de mis compañeros.
*Me gusta demostrar cariño y que lo hagan conmigo.
*Paso mucho tiempo frente a la PC, y me gusta.
*Tengo bastante poca vida social, no me gusta mucho salir. Aunque todo depende del evento y de la compañía.
*Siempre fui malísimo para todos los deportes.
*Mi única consola de videojuegos fue y es una SEGA Genesis II.
*Hay muchas comidas que nunca comí, pero me intriga probarlas.
*Aprendí bastante tarde a andar en bicicleta.
*No me gusta mucho el dulce de leche.
*No tomo mate.
*Varias veces me ha pasado de hablar mal de alguien, para luego darme cuenta de que ese alguien estaba atrás mío.

Bueno, no se me ocurre más nada por ahora...
¿Hay algo más que quieran saber? Escucho sus preguntas/comentarios.